¿Cómo podrías trabajar los valores en tu práctica educativa a partir de esta propuesta?

El trabajo de la enseñanza de valores no debe quedar reducido a actividades ocasionales y desordenadas, por el contrario el maestro debe programar experiencias que favorezcan al autoconocimiento, la reflexión y la práctica activa y consciente, en torno a los valores dentro de los diferentes contenidos de las materias que imparte. No se trata de que el maestro de una clase de valores sino que la enseñanza de valores se encuentre inmersa en toda su práctica educativa. Un aspecto importante para lograr la adquisición de valores y actitudes, es la creación de un ambiente que favorezca la vivencia y desarrollo de estos. Ideas: La forma de organizar los espacios, los horarios y los materiales puede y debe contribuir a facilitar la asimilación de actitudes y valores como: el respeto, la solidaridad, colaboración. Los sectores de influencia en la creación del clima escolar son: los maestros, los alumnos, la familia y el entorno escolar. Si existe coherencia entre el ambiente y lo que se pretende educar los resultados son muy positivos. Una organización democrática del aula, basada en la participación de los alumnos, donde sea posible la discusión de todos los temas, la adopción de normas y la solución de conflictos de forma consensada. Sobre lo anterior la autora Teresa Mauri (1997), propone algunas formas de intervención que pudieran apoyar a los maestros en la creación de ambientes favorables para la adquisición de valores y actitudes: Intervención del maestro en la construcción de valores y actitudes: 1) El grupo escolar debe tener claramente establecido los criterios de valor por los cuales se rigen y compartir las normas que los regulan. El alumno estará dispuesto a comportarse de una determinada manera o a acatar una norma si siente que existe consenso al respecto entre los miembros del grupo y fundamentalmente entre aquellos a quienes aprecia o atribuye valor o autoridad. 2) El profesor debe facilitar el conocimiento y el análisis de las normas existentes en la escuela y en el grupo para que los alumnos puedan comprenderlas y respetarlas. Asimismo deberán quedar claramente establecidas las formas de participación, para que los alumnos contribuyan a mejorar las normas, a cambiarlas por otras o a anularlas si se requiere. 3) El profesor deberá ayudar a los alumnos a que relacionen significativamente las normas con determinadas actitudes que se pretende desarrollen en situaciones concretas (en el laboratorio en el trabajo grupal, en el recreo, en la salida). 4) El profesor deberá propiciar la participación entre alumnos y alumnas para debatir opiniones e ideas sobre los diferentes aspectos que atañen a su actividad en el centro escolar (la relevancia o no de aprender cierto contenido, los objetivos, las costumbres, el uso de espacios comunes, las evaluaciones, etc.) 5) El profesor deberá contar con una determinada organización de las actividades de aprendizaje de contenidos que permitan facilitar el aprendizaje de ciertas actitudes importantes, tales como la cooperación, la solidaridad, la equidad, la fraternidad. Las actitudes que se busca fomentar deberán estar planificadas expresamente (informar sobre sus características, ejemplificar, debatir, atribuirles significado identificándolas en situaciones cotidianas y reales para los alumnos), para evitar que los alumnos aprendan otras menos significativas. 6) El profesor deberá procurar modelar las actitudes que se pretende que los alumnos y alumnas aprendan en la escuela y facilitar el apoyo y el tiempo necesario para que estos puedan ensayar, probar e imitar. El profesor debe estar preparado para apoyar al alumnado en aquellos momentos en que se siente inseguro o manifiesta resistencia al cambio.

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Priscilla Farias

Competencia 1 de coaching